Reseña | Esto no es una canción de amor de Abril Posas 🎵

Título: Esto no es una canción de amor
Autora: Abril Posas
Sello editorial: Paraíso Perdido
ISBN: 978-607-8646-63-0
Páginas: 128
Año de publicación: 2020

SINOPSIS
Abril Posas nos presenta una historia desde los ojos de una treintañera que trabaja como publicista, anda en bici, se pelea por Twitter, canta en una banda de covers y, en resumen, es la oveja negra de la familia.
Con el humor ácido que la caracteriza, Posas nos regala en esta novela un melancólico viaje por la música, películas y vida de los noventa, y nos hace reflexionar, junto a su protagonista, sobre la vida adulta y sus altibajos; sobre la rabia, el desconcierto y la incomodidad; sobre las limitaciones sociales, financieras y de género aprendidas por toda una generación, y la manera en que estas pueden combatirse con karaoke, batallas por internet y un concierto de punk.

Abril Posas estudió Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara. Ha sido becaria de la f,l,m., reportera, bartender, editora, mesera y traductora. Tiene colaboraciones con revistas como Reverso, Punto de Partida y Cine Premiere.

Ha sido parte de las antologías Moscas, niñas y otros muertos (Punto de Partida, UNAM), Río entre las piedras (Paraíso Perdido) y El silencio de los cuerpos (Ediciones B). Tiene publicados el libro de cuentos El triunfo de la memoriaEsto no es una canción de amor, es su primera novelaActualmente es redactora y vive en Santa Tere con dos gatos.

En Esto no es una canción de amor conocemos a Romina, una treintañera algo fuera de lo "común". A pesar de su adultez, Romina parece no encajar con el tiempo actual. El consumismo causado por el avance tecnológico, los celulares, las redes sociales, la forma de escuchar música y ver televisión no le parecen bien. Romina parece estar "chapada a la antigua", ¿por qué?

Entre sus razones, Romina fue adolescente durante los años noventa, por lo cual ese sentimiento de estar entre dos brechas generacionales la ha hecho no encajar completamente en la sociedad. No se lleva bien con su familia desde la muerte de su madre, cinco años atrás. Por otro lado, apenas y puede entablar relaciones con el mundo exterior.

Tiene una rutina muy marcada: trabajar, asistir a los eventos familiares los fines de semana en los cuales participa lo mínimo. Su afición más grande son las tocadas con su banda de covers los viernes en un bar. Ser una mujer adulta en el siglo XXI tiene sus altibajos y parece que Romina se está dando cuenta de ello. Porque recordar el pasado es bonito, pero aferrarte a él y no querer avanzar la mantiene estática.

Romina me pareció un personaje complejo, tanto por sus emociones, las cuales son difíciles de explicar y descifrar, como por su falta de interés por las cosas, algo que podría ligar incluso a la depresión. Parece estar atrapada en los noventa y hace poco por querer escapar de ese mundo.

La música actual no le gusta, prefiere la escrita hace años. Es un personaje difícil de leer, ya que es poco amigable y como lector me constaba agarrarle cariño o siquiera entenderla. Es más, en ciertas ocasiones llegué a enojarme con ella.

La historia me engaño desde el principio. Esperaba algo completamente diferente a lo que creí que sería. Esperaba un viaje al pasado, en los años noventa, en el cual iba a revivir con las palabras de la protagonista, esos bellos años que describe a lo largo del libro como los mejores de su vida. Sin embargo se mantiene aferrada a lo que fue su madre, la música y las series, las cuales no deja de mencionar a cada momento.

Me enojó tanto que el libro se limitara tanto a eso, que no ahondara más profundo su relación familiar, la cual es sumamente complicada, según ella. La autora nos da pinceladas, pero nunca nos explica el porqué de esa complicada adolescencia y el paso a la madurez. Romina no se lleva bien con el mundo, punto.

Como mencioné, lo único "feliz" en su vida es su banda de covers, integrada por su ella, su amiga Anto y varios personajes más, de los cuales tampoco recuerdo por lo poco que son descritos, parecen solo estar ahí para darle seguimiento a la historia. La banda parece tener una gran historia, desde su formación, sus primeras tocadas y lo complicado que es mantenerla a flote, porque ahora todos son adultos con responsabilidades.

Romina está tan excluida del mundo que incluso prefiere meterse a "peleas" por Twitter que no llegan a nada, que hacer algo por integrarse a la realidad, es decir, antepone las emociones efímeras con tal de no comprometerse a nada.

Dejando de un lado la historia, el libro en general me pareció bien, como mencioné, no fue lo que esperaba, lo cual me decepcionó un poco, aunque no al grado de odiarlo. Simplemente me resultó poco interesante. Es de esas ocasiones donde me quedé expectante que algo pasara, que la protagonista haga algo diferente, que viva, que explote, que cambie su rutina, porque honestamente, al final no llega a ninguna conclusión.

Sí, el libro fue un viaje melancólico a los años noventa, con un personaje "atrapado" ahí, pasajero y poco memorable. Tristemente, no ha sido de lo mejor que he leído este año, pero no por eso no lo recomiendo, creo que tiene un público ahí fuera al que seguro les encanta.

Antes de despedirme, mil gracias a la Editorial Paraíso Perdido por el ejemplar. Nos leemos en la próxima queridos lectores.
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